Eslovenia y Austria

El destino elegido para las vacaciones de este año fue Eslovenia, con parada a la ida y la vuelta en Austria. 
Un viaje que superó sin duda las expectativas iniciales. Un viaje divertido, ameno, distinto y lo dice alguien a quien ya pocas ciudades de Europa le sorprenden. 
El viaje fue de una semana, seis adultos y una niña de casi dos años. 

Martes 11: Salzburgo
Miércoles 12: Lago Bled
Jueves 13: Lago Bled
Viernes 14: Cueva Postjona y Piran
Sábado 15: Liubliana 
Domingo 16: Liubliana
Lunes 17: Hallstatt
Martes 18: Vuelta 


MARTES 11 SEPTIEMBRE:

Salimos de Asturias el martes 11 de septiembre con vuelo directo a Munich a las 7.00 horas de la mañana; al llegar al aeropuerto recogimos la furgoneta de 9 plazas que teníamos alquilada. 
Desde allí directos para pasar el día en Salzburgo donde reservamos un hotel para dormir.
En coche son dos horas y media de viaje:


Salzburgo se ve perfectamente en un día, es una ciudad muy abarcable. 


Os cuento lo que visitamos: 

Lado izquierdo del río: casco histórico
  • La catedral con su fachada de mármol y su imponente cúpula
  • Calle Judengasse (en el número 8 vivió Schubert). 
  • El Antiguo Mercado (Alter Markt) con casas de colores y adornado con la fuente de San Florian. Está al Café Tomaselli que es el más antiguo de Austria, y enfrente una chocolatería donde venden los auténticos bombones Mozart (que tienen el papel gris y azul, y no rojo como la mayoría).


  • Calle Getreidegasse, con sus letreros de hierro fundido y dorados que tienen su origen en la Edad Media en la época del analfabetismo. Actualmente la ferretería Wieber (situada en esta calle) hace los letreros para todas las tiendas, y si os fijáis hasta McDonalds o Zara lo tienen. En el número 9 de esta calle está la casa natal de Mozart. Y en el número 34/37 el pasaje os llevará a Biergarten, un típico patio interior con varios establecimientos hosteleros para comer al aire libre. Aquí comimos en una pizzería muy buena (recuerdo la lasaña y la pasta con marisco espectacular).
  • La plaza de la Universidad con el mercado de la fruta y verdura.
  • Plaza del Cabildo (kapitelplatz), una preciosa plaza con el castillo encima y con la fuente de Néptuno (que antiguamente servía para lavar los caballos), el palacio del Arzobispado y la escultura "esfera" de Stephan Balkenhol, una de las seis obras de la Fundación Salzburgo que se dedica al arte en espacios públicos.
  • Coger en funicular y subir al castillo


Entre un lado y otro:
  • El puente de los candados para hacer unas estupendas fotos

Lado derecho del río: Hotel Sacher
  • Hotel Sacher: merece la pena entrar y tomar la famosa tarta. En caso de que os quedéis en la terraza, entrad a echar un vistazo con la excusa de ir al baño, porque los salones interiores merecen la pena una visita. La tarta buenísima, sobre todo la textura. 
  • Jardín de Mirabell: muchas escenas de la película "Sonorisas y lágrimas" fueron rodadas aquí. 


Nos alojamos en el Hotel "H+Hotel Salzburg" en Südtiroler Platz 13. Un buen sitio para ir caminando al centro. 


MIÉRCOLES 12 SEPTIEMBRE: 

Antes de salir hacia el Lago Bled paramos en el Hangar 7 del aeropuerto de Salzburgo, un edificio dedicado a  la aeronáutica y el automovilismo de la mano de Red Bull. Un museo, galería de arte, con tienda y cafetería, que merece la pena visitar. El edificio llama la atención tanto por dentro como por fuera, se ve en menos de una hora y es una mezcla entre galería de arte y museo. 
Está en Wilhelm-Spazier Strabe, a 15 minutos del centro en coche. 





A continuación salimos de Salzburgo hacia el Laglo Bled, pasando de Austria a Eslovenia, unas 2,45 horas de trayecto. 

Al entrar en Eslovenia hay que comprar "la viñeta" que nos deja conducir por las autopistas de Eslovenia, ya que en este país no hay peajes en los que paras y pagas; simplemente pones esa pegatina en la luna delantera y con ella tienes pagadas todas las autopistas. Se compra en las áreas de servicio, gasolineras y en la frontera y hay diversos precios según la estancia en el país. 
Una vez en la Lago Bled fuimos al alojamiento. Hay varias opciones, nosotros cogimos una casa para todos, pero también está genial el Hotel Villa Alice.




En el Lago Bled hay un montón de cosas que hacer, antes de viajar estuve investigando y me puse nerviosa pensando que no nos iba a dar tiempo a hacer todo, pero si que da, incluso a hacer más de lo planificado. Os cuento lo que hicimos nosotros: 
Comimos en uno de los sitios que hay en las "playas" del lago que son de césped y están acondicionadas para entrar tranquilamente con plataformas en el agua. Puedo decir que son de pago, ya que al parking son 7 euros todo el día.  Comimos algo rápido y luego nos pusimos el bañador para un chapuzón en medio de un paisaje digno de un cuento de Disney. Dicen que es el paraje más fotografiado para instagram y una vez allí no lo pongo en duda.



Después del baño la idea era ir hasta la Iglesia de la Asunción, en la pequeña isla que hay en medio del lago. Las opciones para llegar con varias. La más popular es la de subir en una "pletna" que es una barquita de madera con toldo que sale una vez que se llena (unas 12 personas). Cuesta 14 euros persona ida y vuelta. Pero al final nos decidimos por alquilar dos barcas (20 euros la barca) ya que era más económico y mucho más divertido, y nos fuimos remando hasta la Iglesia de la Asunción.
Una vez allí, tras 20 minutos de remo, el paseo no lleva más de media hora pero es muy entrañable. Hay una Iglesia, un restaurante, y una tienda de souvenirs.
Una vez que devolvimos la barca, dimos un paseo alrededor del lago. 

Para cenar nos decantamos por "Ostarija Peglez'n" en la calle Cesta Srobode, 19, en el centro del pueblo de Bled. Un sitio ideal, con una  decoración rústica a la que no le falta detalle y con unos pescados muy buenos.





JUEVES 13 SEPTIEMBRE: 

A 15 minutos en coche de Bled se encuentra la Garganta de Vintgar, un desfiladero escavado por el río Rodovna donde se recorren tres kilómetros (1,5 ida y 1,5 vuelta) entre aguas verdes, rocas impresionantes y cascadas con pasos por puentes de madera. La caminata es sencilla aunque no se pueden llevar carritos de bebé. Cuando Jakob Zumer descubrió este increíble lugar nunca pensó que tantos viajeros iban a disfrutar de una naturaleza tan intensa. La entrada cuesta 5 euros para ayudar a la conservación de las instalaciones.




Tras la Garganta de Vintgar decidimos conocer el Lago Boinhj e hicimos bien porque es espectacular. Más grande que el Bled y más virgen. Comimos en un sitio precioso con mesas y sillas de madera y una pared para escalar justo al lado, antes del camping.


Luego, donde el Albergue Pot, alquilamos unas canoas y un paddle surf (9 euros) y nos pasamos buena parte de la tarde disfrutando del lago y de las maravillosas vistas. También se puede coger un barco (justo donde está la estatua del Rebeco) para hacer un recorrido por el maravilloso lago.









Tras el deporte, paramos en el pueblo de Bled en la cafetería "Ostarija" y en su una terraza con vistas al parque y a un precioso campanario probamos el famoso pastel kremsnita. Se trata de la famosa tarta de Bled, de hojaldre, crema y nata.



Cenamos a las afueras de Bled en un sitio de carnes. 

VIERNES 14 SEPTIEMBRE: 

Salimos en furgoneta rumbo a la Cueva de Postojna, 2,45 horas de viaje más o menos. 


Se trata de una de las cuevas de estalactitas más importantes del mundo. Hay visitas desde las 9 de la mañana hasta las 17 horas. El precio de la entrada son 25 euros persona (más 5 euros aparcar) y se puede complementar con la visita al castillo o a una zona temática para niños.



La particularidad de la visita guiada es que primero te montas en un tren minero eléctrico que recorre 2 kilómetros de galerías por la cueva. Luego hay una visita a pie durante 90 minutos y después de vuelve a coger el tren. La visita a pie es lenta si se va continuamente unido al grupo (de muchísimas gente), lo mejor es caminar un poco más rápido e ir a tu aire. No hay pérdida y el camino está adaptado para cochecitos de bebé siempre y cuando se pueda plegar para llevar en el tren. La cueva está a unos 10 grados por lo que se recomienda llevar un polar y unos playeros. 
A la salida de la cueva era la hora de comer y aunque el sitio nos parecía muy turístico como para comer allí, no teníamos mucha opción, así que nos decantamos por "Jama". Y vaya acierto! he de decir que junto con una hamburguesa que comí en NY, es la mejor que he probado!

Desde la cueva pusimos rumbo a Piran, con una hora de viaje. 


Se trata de uno de los puertos venecianos medievales mejor conservados del mundo. Un puerto que se adentra en el Adriático. Cuesta imaginar un lugar tan romántico. 
Nos alojamos en el hotel "Barbara Piran Beach" con bajada al mar. Y eso es lo que hicimos nada más llegar, coger una tumbona y al agua!






Tras un relajante baño, nos arreglamos para ir caminando hasta el pueblo de Piran. El paseo a la orilla del mar no nos llevo más de 15 minutos, y para la vuelta nos dieron en la recepción una linterna a cada uno. 
Como primera toma de contacto con Piran dimos un paseo por la principal plaza, la Tartinijev Trg, una plaza en tonos pastel y suelo de mármol que fue puerto hasta que se rellenó en 1984. Una plaza que cautiva y que aunque esté en Eslovenia suena a Roma, a sus colores, a sus casas encantadoramente desconchadas...En la plaza se encuentra la iglesia y una estatua al compositor Tartini, y en el lado oeste el Ayuntamiento y los Tribunales. Callejeamos a medida que oscurecía y nos sentamos en una terraza de una calle típicamente romana. Cenamos muy bien en "Park Restaurant" a base de pescaditos fritos, ensaladas...
La vuelta con las linternas fue del todo original. 

Sábado 15 de septiembre: 

Antes de partir rumbo a Liubliana nos quedamos con ganas de más Piran, asi que volvimos al pueblo para recorrerlo mejor, ya con la luz (y el calor) del día. Subimos hasta la catedral de San Jorge, a la que se llega por una calle empedrada que sale de la plaza central y que nos lleva a una colina en la que se encuentra la iglesia. La vista de Piran es estupenda y al bajar merece la pena ir a la orilla del mar porque no hay más que instantes dignos de postales. Terminamos de nuevo en la plaza para tomar un refresco y hacer unas cuentas fotos más.



Volvimos caminando hasta la furgoneta que estaba donde el hotel sin privarnos de un último baño en el Adriático que nos recargó las pilas y nos refresco para poner rumbo a Liubliana. Hora y media de recorrido en coche con parada en un área de servicio para comer (cómo son las áreas de servicio! como restaurantes españoles!).

Nos alojamos todos en una casa del centro, en el Ljubljana style apartment, justo al lado de una de las principales plaza de Liubliana donde está la Universidad (plaza Kongresni Trg).
Ya había estado en Liubliana hace unos 10 años y he de decir que el cambio es radical gracias a la peatonalización. He de decir que me enamoré de esta ciudad y me hubiera quedado a vivir allí sin dudarlo. Con una mezcla de estilo austriaco e italiano, Libliana esta llena de preciosas casas modernistas, terrazas y más terrazas, ambiente jovial, música en las calles, tonos pastel...y el río que se va metiendo entre las calles y en el que se puede practicar paddel surf.





Os cuento lo que más o menos recorrimos este día: 
  • En Liubliana hay que recorrer la Plaza Presernov Trg, que es la más famosa de la ciudad con su triple puente y por la fachada barroca de la iglesia franciscana de la Anunciación; una plaza dedicada al poeta nacional France Preseren. 
  • En el casco antiguo, destacan sus tres plazas: Mestni Trg (plaza del ayuntamiento), Sari trg (plaza vieja) y Gornji Trg (plaza superior). 
  • Paseo por la calle Staritrg
  • Paseo por la calle Gornji Trg


Cenamos en Ribca (está debajo de uno de los puentes de la plaza Presernov Trg), se puede ver en la carta en el puente. Un sito único para comer fritura de pescados, calamar a la plancha...todo muy bueno a y buen precio. Y de postre un helado impresionante en Vigó (calle Strjtarjeva ulica, número 4; muy cerca de Ribca).

DOMINGO 16 SEPTIEMBRE: 
  • Cogimos el funicular y subimos al castillo que está totalmente restaurado y ofrece unas bonitas vistas de la ciudad. 
  • Fuimos hasta el puente de los Dragones, una ejemplar obra de Art Nouveau que hace referencia al mito del origen de la ciudad, según el cual Jasón y los Argonautas habrían derrotado en aquella tierra a un enorme dragón, que hoy es símbolo de la ciudad. 
  • Mercado Central: entre el puente de los Dragones y el Triple Puente. Siempre hay algún puesto de artesanía o de detalles bonitos para traer de regalo o recuerdo. 
  • Metelkova: un lugar muy parecido al Cristania de Copenhague. Un sitio en el que no hay normas ni reglas; el epicentro alternativo de Eslovenia. 
  • Muy cerca de Metelkova está la zona de los Museos: con el Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional.
  • Parque Tivoli: un lugar para disfrutar al aire libre



Este día comimos en "5-6 kg" famoso por el cochinillo y sus pizzas en horno de leña. Después de comer nos fuimos a descansar a casa para dar un último paseo por la tarde y cenar la terraza del famoso "Kobalsarna" a no más de 200 metros frente a la catedral de San Nicolás). Sólo hay salchichas (se puede pedir media o entera) con salas. Te la dan troceada en un plato de cartón. Eso si, la salchicha impresionante. Y después no nos pudimos resistir a otro helado en Vigó. 

LUNES 17 SEPTIEMBRE: 

Salimos por la mañana rumbo a Austria, hacia Hallstatt en un viaje de 3,20 horas. 


Hallstatt es un pequeño pueblo ubicado en el montañoso distrito de Salzkammergut, junto al lago Hallstatt See. El paisaje de este pueblo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, y desde hace solo dos siglos es accesible por tierra ya que antiguamente estaba escondido en los alpes austriacos y solo era accesible a través del lago que lo rodea.












Es uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida, parece sacado de un cuento y se encuentra en un enclave mágico. 

Una vez que llegáis y comenzáis a pasear a la orilla del lago, os recomiendo encarecidamente que antes de seguir cojáis una barca motora en un sitio que las tienen para alquilar (tienes barcas y cisnes). Cuesta 15 euros una barca durante una hora con sitio para unas cinco personas. Desde la barca, desde el lago es como se aprecia realmente la maravilla que es Hallstatt, su dimensión, su enclave en la montaña...y luego al bajar ya se puede ir subiendo pueblo arriba por la zona que ya se ha visto desde el lago y disfrutar de sus casas de madera y colores y de las impresionantes vistas que se divisan de cada rincón que se asoma al lago.

De Hallstatt fuimos a Rossenheim para dormir en un pueblo que estuviera cerca del aeropuerto de Munich. Y hubiera merecido la pena llegar un poco antes porque es bonito y con mucho comercio. Tan sólo cenamos y a dormir.

MARTES 18 SEPTIEMBRE: 

Dimos una vuelta rápida por Rossenheim y luego para el aeropuerto y vuelta a casa.
Como única recomendación si viajáis con algún niño pequeño es que no os fiéis (como hice yo) de que habrá leche para niños de 2/3 años porque no hay en los supermercados, tan sólo hay la normal.

Un viaje para recordar.


















2 comentarios:

  1. Excelente descripción. Saludos desde Buenos Aires

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  2. Muy al detalle lo que lo hace atractivo y muy útil, mañana salimos desde Tribunj hacia Liubliana en familia y luego hacia Hallstatt. Gracias

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