La desconocida y preciosa Ischia

Hoy vengo con un viaje un poco atípico, y digo atípico porque a la mayoría de las personas que les hemos dicho hace unos días "nos vamos a Ischia", nos preguntaban que dónde estaba.


Ischia es una isla de Italia, está enfrente de Nápoles, y por encima de Capri.


Con motivo de mi 40 cumpleaños me apeteció celebrarlo de la mejor manera que se me ocurre, y es viajando con mi chico, mi pequeña, mi hermana, su marido y mi sobrino. Elegí los cinco días de Semana Santa y como soy una apasionada de Italia, mi primera opción fue Capri. Ya conozco la isla, y me parecía pequeña para 5 días así que pensé en Ischia. Y esa fue la elección. 

Hoy ya de vuelta, os puedo decir que la decisión fue estupenda y que superó mis expectativas. El tiempo fue magnífico, y la isla es preciosa. A esto hay que añadir que no tiene prácticamente turismo, por lo que además de la comodidad de tener siempre mesa para cenar y pasear tranquilamente por las villas marineras, añadimos que mantiene su esencia al 100%.



Os cuento nuestro itinerario: 

Miércoles: llegada a Ischia vía Nápoles
Salida en vuelo a Nápoles desde Madrid. Llegada al aeropuerto de Nápoles y taxi al puerto para coger el Ferry a la isla. Hay que indicarle a taxista que te lleve a la zona de los ferrys rápidos (ya que también los hay con más paradas y tardan media hora mas). 
El ferry a Ischia tarda entre 65 y 75 minutos, según la compañía. 

Aquí tuvimos la primera mala experiencia (ahora anécdota) ya que el de la compañía de barcos nos vendió en ventanilla a las 18.25 horas los tickets para el ferry que había salido a las 18.15 horas. Cuando nos dimos cuenta, la ventanilla ya había cerrado. Con la suerte de que al comentarlo, un capitán de barco nos devolvió el dinero, nos sacó otro billete y nos acompañó a la entrada del barco. 

Una vez en Ischia, nos bajamos en el puerto de Casamicciola y desde allí cogimos un taxi a Lacco Ameno (donde teníamos el hotel). 
Un recorrido de 1,5 km 20 euros!!! no dábamos crédito. Pero era real. En Ischia sólo la salida del taxi son 13 euros (recorras 1 kilómetro o trece, da igual), más las maletas y los dos carritos de los peques...20 euros en total. A la vuelta hicimos el trayecto caminando por una acera que une los dos pueblecitos. Lo que es no saber...

El hotel fue una de las mejores decisiones. Espectacular. Una villa italiana con jardines, terrazas, y habitaciones en planta baja, piscina descubierta y piscina termal. De esos hoteles en los que piensas "hay que dejar un tiempo al día para disfrutar de este hotel porque merece la pena".







Os dejo el enlace, como siempre, lo cogí por booking: Hotel Albergo Terme Villa Svizzera
Ya casi era la hora de cenar así que salimos a dar un paseo por el pueblecito Lacco Ameno y entramos en uno de los restaurantes que estaba abierto. 

Jueves: Lacco Ameno y Forio
Nos levantamos y desayunamos tranquilamente en el hotel para luego dar un paseo por el pueblo en el que nos encontrábamos: Lacco Ameno




Lacco Ameno es pequeñito, tiene una superficie de 2,7 km y destaca por el "Fungo di Lacco Ameno" (fungo es hongo, seta), un escollo de 10 metros de altura precipitado del Monte Epomeo que se encuentra a solo 10 metros del litoral y que se divisa desde todos los puntos del pueblo.


 

El paseo fue muy agradable, entre casas de tonos pastel, ambiente italiano, tiendas dedicadas en su mayoría al bienestar -dada la gran cantidad de centros termales con los que cuenta la isla-, y comerciantes que venden desde la calle, ya sea sombreros o alcachofas que pelan en directo en las aceras.



Nos surtimos de comida en el supermercado y nos fuimos al hotel a disfrutar de la piscina y de las tumbonas al sol, para comer después en la terraza de la habitación.

Tras la siesta de los peques, cogimos el autobús a Forio. La isla se recorre perfectamente en autobús, los hay en ambas direcciones, en ambos sentidos de las agujas del reloj, y cuesta 1,50 por persona y aunque no debería decirlo aquí viajamos con un billete durante los cinco días, ya que se compra en un estanco, y luego nadie lo convalida en el bus, a no ser que veas que va a subir "il controllore". 
Enseñanzas que deja un Erasmus en Italia ;)


Forio es el segundo municipio por importancia y por número de habitantes. Tiene 12 kilómetros y conserva intacto su centro histórico con sus callejuelas, la iglesia, las torres de vigilancia....Es el centro cultural de la isla, y era centro de atracción en los años 50 para Liz Taylor, Jackelin Kennedy, Pablo Neruda o Aristóteles Onasis.




En Forio merece la pena visitar esta tienda: 





Viernes: Sant Angelo, Casimicciola  e Ischia Ponte
El viernes volvió a amanecer con sol, así que después del desayuno cogimos un autobús y nos fuimos hasta Sant Angelo, al sur de la isla. Una experiencia maravillosa.


El autobús te deja en lo alto del pueblo y a partir de aquí hay que ir caminando ya que al pueblo solo acceden los vehículos de los hoteles. El paseo es un privilegio, bordeando la costa y atisbando al final el pueblecito blanco con un algún toque pastel. 
Dicen que es la pequeña Capri, y a mi me recordó también a Portofino, aunque con un ambiente más pesquero aunque con el mismo comercio chic.







Terrazas al aire libre y al borde del agua nos brindaron un absoluto reposo y una cálida acogida. Tras un recorrido a pie por el pueblo, nos sentamos en una terraza en la que nos invitaron a "torta da pascuale" con las bebidas.



Un aperitivo que aceptamos por comida y que nos sirvió para aprovechar un ratito al sol en la piscina del hotel tras haberles dado la comida a los peques y mientras dormían su siesta.



El destino de la tarde era Ischia Ponte, localidad en la que se encuentra el símbolo de la Isla: el Castillo Aragonés. 
Pero esta vez en lugar de coger el autobús delante del hotel, decidimos ir caminando hasta Casamicciola (a 1,3 km), dar un paseo por allí, y luego coger el autobús.


Casamicciola es la localidad termal de la isla y la recepción de los ferrys, por ello mezcla el ambiente náutico con el del bienestar. Y eso se nota en su hostelería y en sus comercios. 
Para tomar algo os recomiendo la terraza del Calise.




Tras estar un buen rato en la parada del autobús y que no apareciera ninguno, decidimos coger un taxi y llego este. Tras la sorpresa inicial, los inocentes comentarios de los niños ("mami una mariquita en el techo! mira una flor! cuantos colores! el tigre amigo de Mickey en el asiento! y cosas de este estilo) y alguna que otra carcajada, al final hemos de reconocer que el trayecto fue muy agradable ya que el taxista era un apasionado de la isla y nos contó un montón de información.


Ischia Ponte es preciosa, quizás la más medieval de todas, con callejuelas estrechas adoquinadas que van a dar al símbolo de Ischia, el Castillo Aragonés. Se trata de una fortificación medieval situada en un islote y conectada con Ischia a través de una pasarela de 200 metros.



Atravesarla es literalmente salir al mar y merece la pena pasear y contemplar e castillo tanto de día como al anochecer. Y nada mejor para hacerlo que cenar en "Coco Gelo".


El restaurante se encuentra al inicio de la pasarela, justo enfrente del Castillo y la comida es inmejorable y nada cara. Os recomiendo los calamares fritos, la ensalada de tomate y mozarella de buffala, el risotto y los espaguetis con langostinos (realmente deliciosos).

Sábado: Nápoles
El sábado teníamos pensado ir al Jardín Tropical de la Mortella, situado cerca de Forio, y creado por el compositor británico William Walton; pero finalmente decidimos emprender viaje a Nápoles. Cogimos las maletas y esta vez fuimos dando un agradable paseo hasta Casamicciola para coger el ferry. Como eran las 11.30 y no salía hasta las 13.00 horas nos tomamos una deliciosa limonada en un café de Casamicciola, el café Calise, muy recomendable.


Con el ferry llegamos hasta Nápoles, ciudad en la que el caos es un encanto propio. En la ciudad hicimos un recorrido por las atracciones principales, como son la Piazza del Municipio, la Piazza del Plebiscito, las Galerías Umberto I y la Calle Toledo con sus perpendiculares típicamente napolitanas.




Comimos en "Brandi", el lugar en el que hace 100 años se creó la pizza margarita. Un sitio muy recomendable porque allí, como reza el restaurante: la pizza es un pedazo de historia.


El domingo volvimos a España. Un recuerdo precioso de una isla que nos cautivó.


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