Creta: la gran desconocida de Grecia

Parece que cuando todo el mundo piensa en viajar a Grecia se centra en Mikonos, Santorini, Rodas...pero hay una isla maravillosa que mezcla cultura, arte y descanso que es Creta. 

Creta fue nuestra opción para el viaje familiar que hacemos todos los años desde que nació Candela, siempre nos vamos los 7 (4 abuelos, papá, mamá y Candela) en la época estival, aunque a Creta viajamos en octubre de 2020. Cogemos un vuelo, alquilamos una furgoneta, y a recorrer. 

Y Creta superó nuestras expectativas. 

Nos alojamos a las afueras de Chania, en un hotel precioso al borde del acantilado gracias a una oferta de voyageprive de hotel todo incluido más vuelos. 



Ahora bien, si estás pensando en ir a Creta, te recomendaría unas noches en la zona de Chania (Canea) y otras en la zona de Heraklion, ya que las distancias son largas y las carreteras no son excepcionales, por lo que el recorrido se hace un poco tedioso si tienes que irte todas las noches a dormir al mismo lado de la isla. Mi recomendación: tres días en la parte oeste y dos días en la parte este. 

Nuestro hotel te lo recomiendo porque es tranquilo, las instalaciones (piscinas, zona para tomar el sol, comedores, terrazas, habitaciones...) son amplias y están muy bien cuidadas y el personal es un encanto. El hotel se llama "Mr&Mrs White". Además algún día puedes aprovechar para salir a pie del hotel, dar un paseo por los alrededores y acercarte a los acantilados, provistos de pasarelas de madera (y hamacas con sombrillas) para poder darte baños en el mar, una auténtica pasada!





PARTE OESTE DE LA ISLA:

Comenzamos entonces con la parte oeste de la isla: la puedes hacer en tres días de forma tranquila y alojarte en Chania (Canea) o sus alrededores. ¿Qué ver en esta zona?

Chania: si me tuviera que quedar con una sola ciudad de Creta sería Chania. 

El puerto, de estilo veneciano, fue construido durante el período de dominación veneciana, llegando a ser uno de los más importantes del mediterráneo oriental. 




En el puerto te llamarán la atención los siete astilleros venecianos. 

También destaca la impactante Mazquita de los Jenízaros, el edificio otomano más antiguo de Creta. 

Hoy se ha convertido en un espacio para exposiciones. 


Chania tiene un ambientillo italiano que me encantó! terracitas bajo los árboles, iluminadas por guirnaldas de bombillas que se mueven lentamente al son de la música en directo de una guitarra o un violín... 




Te recomiendo dar un paseo por su colorido puerto lleno de restaurantes, pasear el puerto de un lado a otro, y luego callejear por el interior de Chania: descubrir mágicos rincones, algún restaurante para cenar, y hacer algún compra en "Canea Gift Shop".












La Playa de Stavros "Zorbas Beach": si vas en verano no puedes dejar de darte un baño en esta playa. Las aguas de Creta son color turquesa y el agua está perfecta. En la playa de Stavros se alza el famoso monte que sale en la escena final de la película "Zorba El Griego" con Anthony Queen como protagonista. 

Es más, en la entrada de la playa nos recibe el cartel de la película con Anthony Queen bailando el sirtaki, algo que hizo que nos animáramos a bailar en la playa con la música puesta en el móvil. 




Después del baño, justo al lado de la playa, hay un precioso molino-cafetería para tomar algo fresquito en una acogedora terraza. 



Puedes hacer el mismo día: Stavros por la mañana, y luego ir a Chania para pasar la tarde y cenar. 

Laguna di Balos: imprescindible. Y lo digo de verdad. Es imprescindible. Esta a una hora y cuarto, más o menos, de Chania (Canea).

Es una de las imágenes que retengo en mi mente como las más maravillosas. Está a una hora de Chania (Canea), hay que dejar el coche en una explanada (los últimos 9 km son por carretera sin asfaltar) y luego acceder caminando por un sendero de tierra y piedras. 

Es algo cansado, sobre todo si hace calor, pero merece la pena. No es apto para carritos de bebé, pero Candela con casi tres años lo hizo bien caminando. Se puede llegar también en barco, hay excursiones que te llevan desde varios puntos de Creta, pero la vista desde arriba es imprescindible, por lo que en caso de que vayas en barco, te recomiendo que subas un poco a pie para no perderte la perspectiva aérea. 


La mezcla de colores turquesas, verdes, azules, con el color rosa de la arena (consecuencia del coral triturado) es algo indescriptible. Una vez abajo no salimos del agua, y nos fuimos bañando en distintas zonas de la laguna. Hay un chiringuito solo con patatitas y bebidas, por lo que te recomiendo llevar unos bocadillos o fruta. 



Hay otras dos playas muy famosas, por si vas más días: Falassarna y Elafosini. Pero si solo puedes ver una, sin duda la Laguna di Balos con su isla de Gramvousa.

Una mañana nos fuimos a Paidochori, una aldea cretense en la que tiene su casa y taller Manousos Chalkiadakis, uno de los ceramistas más reputados de Creta. Qué maravilla de taller, de casa (del año 1.300) y de cerámicas! 



Hay que llamarlo antes por teléfono para asegurarnos de que está. Tras la llamada, concertamos una cita y allá fuimos. Un hombre agradable, de buena conversación, y que está encantado de mostrarte su trabajo. A nosotros incluso nos enseñó su casa. Nos fuimos con varias cerámicas, entre las que están sus famosas granadas, que dicen que traen suerte. 


Nos recomendó una aldea cercana, donde está una de las Iglesias de Agios Nikolaos (la abre un señor).  Los frescos que conserva en su interior son asombrosos. 



Justo al lado de a iglesia hay un sitio típico para comer, al que no llegan los turistas, y donde comimos la mejor ensalada de fetta, musaka y guiso griego de todo el viaje. Después de comer nos habían recomendado un lago con deportes acuáticos, donde cogimos una pedaleta y un padre surf y pasamos una agradable tarde. 


PARTE ESTE DE LA ISLA:

Vamos ahora a la parte este de la isla: lo ideal es alojarse en Heraklion o Agios Nikolaos. Y de la que viajas hacia esa parte, hay que parar en Rethymno (Rétino). Entre nuestra familia hubo diversidad de preferencias entre Chania y Rétino, por lo que hay que ver las dos!

En Rethymno hay que perderse por sus callejones empedrados, acercarte a la fuente renacentista Rimondi, a la fortaleza veneciana, y cenar en una terraza al aire libre. 



Si no has cenado en Chania, tienes que hacerlo aquí. La luz del atardecer con el azul del mar y el reflejo del sol poniéndose en las fachadas de colores y en el empedrado es una imagen de Creta que tienes que llevarte contigo. 



Una vez que dejas Rethymno estás a una hora de Heraklion y de la excursión arqueológica por excelencia que hay que hacer en Creta, que es el palacio de Knossos.

El Palacio minoico de Knossos está a 5 kilómetros de Heraklion. Construido alrededor del año 2000 aC, fue el centro político y cultural de la civilización minoica. Se considera la ciudad más antigua de Europa y en sus tiempos tuvo alrededor de 100.000 habitantes. 

La entrada cuesta unos 15 euros y es gratuito para menores de 18 años. Merece la pena verlo y pasear por su interior. En mi caso, con la peque y el calor que hacía, el paseo fue más rápido de lo que hubiera querido, pero esperamos al resto en la terraza del palacio con un zumo de naranja y zanahoria bien fresquito mientras respirábamos arte y cultura. 


Nos vamos a Heraklion, ciudad que considero de paso. No merece la pena ni quedarse a dormir. Al ser el lugar al que te llegará o del que saldrá tu vuelo, aprovecha algunas horas para dar un paseo y visitar su Museo Arqueológico, que contiene auténticas maravillas, como el famoso fresco del Minotauro, la cerámica de Kamarés, el disco de Festo, La Parisien, las Diosas de la Serpiente, o el sarcófago de Hagia Triada.



Una vacaciones inolvidables en familia, en tiempos de Covid pero en un lugar en el que casi no tenia presencia por que el descanso ha sido aún mayor. 

Historia, arqueología, playas paradisiacas, pueblecitos griegos y sobre todo descanso y felicidad. ¿Qué más se puede pedir?

Así es Creta. 





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